| Turismo rural en la provincia de Málaga
Málaga, allá, en tiempos remotos, fue el origen del hombre y aún conserva intactas sus raíces históricas y, hoy, todo ese legado histórico, contrasta con esta ciudad cosmopolita.
En contraste con las tierras del interior, Málaga ofrece un litoral marino benigno incluso en la época de invierno. Los pueblos y sus casas blancas son una muestra de su singular arquitectura popular. Sus hermosos valles configurados por las altas sierras, dibujan un hermoso paisaje culminando en el azul del mar en el horizonte. Como destino turístico y, singularmente, para el viajero amante del disfrute del turismo rural, de interior y cultural, Málaga y su provincia le satisfarán.
Málaga, cuya capital milenaria fue testigo del desarrollo económico y cultural del mediterráneo occidental fue denominada, antes, en tiempos de fenicia, Malaka. Por ella pasaron los griegos y después los romanos. Con la invasión musulmana, allá por el siglo VIII, se implanta la cultura árabe uniéndose su territorio con el reino nazarí de Granada. Su apogeo económico se produce durante el siglo XIX con el desarrollo de la industria textil y la comercialización de sus vinos. Un hecho que ha dejado marcado para la posteridad a Málaga se produce en el año 1881, cuando nace Pablo Ruiz Picasso, artista universal y con tal reconocimiento internacional que, hoy en día, existen tres museos "Picasso" donde recoge una gran muestra de sus obras pictóricas: Paris, Barcelona y Málaga.
Con el apogeo del turismo a mediados del siglo XX, Málaga se convierte en un destino turístico de gran atractivo internacional, se produce un rápido desarrollo económico y, de ahí, la marca “la Costa del Sol” nace como referente del turismo de sol y playa.
Pero, también, en esta provincia, se puede disfrutar de un importante e interesante turismo de interior. Málaga ofrece al viajero interesado por conocer el paso del hombre y las maravillas de la naturaleza, sitios o rutas tan interesantes como la de Antequera, la Axarquía, la Serranía de Ronda, Valle del Guadalhorce, Costa del Sol occidental, Nerja, Vélez-Málaga, Alameda, Ardales, Mijas..., y los Parques Naturales de los Montes de Málaga, Sierra de la Nieves y los Alcornocales.
Sobre su artesanía cabe destacar su vieja tradición alfarera y de la cerámica. Los barros malagueños y su importante cerrajería artística se producen en Estepona, Arroyo de la Miel, Humilladero... Otros de sus productos artesanos son sus alfombras, de elaboración manual, los famosos bordados y los trajes regionales y de “montar” que pueden encontrarse en esa maravillosa y tranquila ciudad de Antequera.
La diferente gastronomía autóctona que se produce en esta provincia gracias a su litoral marino y sus tierras interiores produce una cocina singular, rica y variada. El viajero podrá elegir platos de buenos pescados fritos como los salmonetes, jureles, calamares junto con gambas o cigalas a la plancha. Pero podrá saborear su exquisita chacinería: chorizo, morcilla o platos más elaborados como la caldereta de conejo. ¡Ah! Y lo que no se puede dejar de saborear son sus diferentes variedades de gazpacho: ajoblanco, gazpachuelo y la singular y exquisita variedad de la “porra antequerana”. De sus vinos, destacaremos los vinos dulces de pasas y uva de moscatel y su famoso Pedro Ximénez. Y a los postres, nos deleitaremos con dulces como los bizcochos, los polvorones y las exquisitas “yemas de Ronda”.
En cuanto a fiestas y tradiciones, son importantes las Semana Santa de Málaga, así como las de Antequera o Vélez-Málaga, pero hay otros acontecimientos tradicionales de verdadero interés como pueden ser la Romería del Día de Jeva de Antequera, la “noche del vino” en Competa, la feria de Pedro Romero de Ronda, la Carrera de Cintas a Caballo de Fuente de Piedra...
Su territorio se configura en las siguientes comarcas: Antequera, Serranía de Ronda, Costa del Sol Occidental, Málaga-Costa del Sol, Axarquía, Comarca Nororiental, Sierra de la Nieves, Guadalhorce y Guadalteba |